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CAMBOYA: Cultura en los márgenes

La otra cara de Camboya

Fecha:

Enero - Febrero - Octubre - Noviembre - Diciembre 2027

Tour de

12 días · 11 noches

ABIERTO

Puestos disponibles:

VIAJE PRIVADO y GRUOS DE MÁXIMO 6 PARTICIPANTES

PRECIOS

2 ARTISTA 3.050 €
3 ARTISTAS 2.600 €
4 ARTISTAS 2.250 €
5 ARTISTAS 2.050 €
6 ARTISTAS 1.950 €

1.- INTRODUCCIÓN

Querido compañero de viaje:

Esta vez te invito a seguir conmigo un río.

No solo el Mekong y el Nam Ou, que recorreremos durante buena parte de nuestro viaje, sino también un hilo invisible que une personas, cultura, territorio y luz, y que nos acompañará desde el sur de Laos hasta Luang Prabang.

He elegido Laos porque, a pesar de ser uno de los países más fascinantes del Sudeste Asiático, todavía conserva una dimensión que permite viajar a otro ritmo. Un ritmo en el que no todo tiene que suceder de inmediato, en el que observar puede ser más importante que llegar y en el que, a menudo, la mejor fotografía nace precisamente cuando dejamos de buscarla.

Nuestro viaje comenzará en el sur, en Pakse, y desde allí nos adentraremos poco a poco en el paisaje del Mekong. Llegaremos a Don Khone, en las 4.000 Islas, caminaremos entre cascadas, pueblos y antiguos restos del ferrocarril colonial, y continuaremos hacia la meseta de los Bolaven, donde la tierra, el agua y el clima han creado uno de los territorios más importantes para el cultivo del café en Laos.

Pero no será únicamente un viaje a través de paisajes. Será un viaje a través de las personas que habitan esos paisajes.

En los Bolaven intentaremos adentrarnos en el mundo del café, desde la tierra hasta la taza: el cultivo, la recolección, el trabajo y la transformación. No mediante una visita organizada para turistas, sino buscando, siempre que sea posible, el contacto con quienes realizan ese trabajo de verdad.

Antes de fotografiar, quiero que aprendamos a mirar. Y antes incluso de mirar, quiero que aprendamos a acercarnos.

Por eso, a lo largo de todo el viaje, buscaremos el contacto con las comunidades locales a través de personas del lugar que puedan ayudarnos a comprender el territorio, comunicarnos y, sobre todo, entender cuándo podemos fotografiar y cuándo es mejor limitarnos a observar.

Desde el sur nos desplazaremos hacia el norte, dejando progresivamente atrás el gran Mekong para seguir el Nam Ou y llegar a territorios muy diferentes. Atravesaremos Oudomxay, entraremos en las zonas habitadas por comunidades Khmu y llegaremos a Muang Khua, donde la vida cotidiana sigue transcurriendo a orillas del río.

Mercados, pescadores, barcas, casas, agricultura, carreteras y pequeños pueblos formarán parte de nuestro relato.

No buscaremos el Laos de postal. Buscaremos lo que sucede dentro de la postal.

Y será precisamente a lo largo del Nam Ou donde encontraremos uno de los lugares que mejor representan, para mí, el espíritu de este viaje: Sopchem.

Un pequeño pueblo de tejedoras, situado junto al río y rodeado de montañas. Aquí el tiempo parece ralentizarse todavía más. Las mujeres trabajan en sus telares frente a sus casas, los tejidos van tomando forma entre sus manos y la vida continúa en las terrazas, por las calles y junto al agua.

Si nos reciben, entraremos en las casas. No para escenificar nada, sino para fotografiar lo que ya existe. Porque una fotografía auténtica no necesita ser construida cuando tenemos la paciencia de esperar a que la vida suceda ante nosotros.

Después continuaremos hacia Nong Khiaw, entre montañas kársticas, ríos y pueblos, hasta llegar a Luang Prabang.

Y aquí el viaje volverá a cambiar. Después de atravesar el territorio y seguir la vida cotidiana a lo largo del Mekong y el Nam Ou, nos detendremos. Durante unos días no necesitaremos ir a ninguna otra parte.

Estaremos en Luang Prabang precisamente cuando la ciudad se prepara para el Boun Ork Phansa y el Boun Lai Heua Fai, el gran Festival de las Barcas de Luz.

Tendremos tiempo para observar la ciudad antes de que la celebración alcance su punto culminante: los templos, los mercados, las casas, los monjes al amanecer, el Mekong, el Nam Khan, las personas que construyen y decoran las barcas, las velas, las flores y todos esos pequeños gestos con los que una comunidad prepara una celebración.

Y entonces… la ciudad se iluminará. Las barcas descenderán por el río, las velas se reflejarán en el agua y Luang Prabang cambiará de rostro. Será nuestro gran final fotográfico.

Pero no quiero que este viaje se recuerde únicamente por esa noche. Porque la luz que buscaremos no será solo la de las velas ni la luz espectacular de las cascadas y los paisajes.

Será la luz que entra en las casas, la que atraviesa la niebla de las montañas, la que se refleja en el Mekong, la que ilumina un mercado al amanecer, la que acompaña a una persona mientras trabaja y la que, durante unos pocos minutos, transforma un paisaje.

Personas, cultura y luz. Tres palabras que resumen el viaje, pero que también describen mi manera de entender la fotografía.

No quiero llevarte a Laos simplemente para fotografiar Laos.

Quiero recorrerlo contigo, conocer a las personas que lo habitan, comprender sus gestos y sus lugares, y dejarnos sorprender por lo que sucede a lo largo del camino.

Porque viajar es descubrir. Y fotografiar es interpretar.

2.- ¿POR QUÉ ESTE VIAJE?

Porque existe una Camboya que rara vez aparece en los itinerarios de viaje.

Una Camboya de grandes distancias, carreteras que atraviesan bosques y plantaciones, ríos que cambian de curso con las estaciones, pequeños pueblos y territorios donde la vida cotidiana sigue estando profundamente ligada a la tierra.

Es la Camboya que quiero que conozcáis con este segundo Photo Tour.

No para buscar lugares «vírgenes» o personas a las que fotografiar como si pertenecieran a otra época, sino para acercarnos a una parte del país que está experimentando profundas transformaciones y que, precisamente por eso, merece ser observada con atención.

Ratanakiri y Mondulkiri son territorios donde conviven culturas diversas, tradiciones, agricultura, bosques y nuevas formas de desarrollo. Aquí conoceremos comunidades indígenas como los Tampuan, Kreung, Jarai, Brao y Bunong, pero lo haremos partiendo de una premisa fundamental: nadie es una atracción turística.

Para nosotros, la fotografía será, ante todo, una herramienta para conocer. Aprenderemos a observar el trabajo, las viviendas, los gestos cotidianos, el paisaje y las relaciones entre las personas y el territorio. Buscaremos el contacto antes que la imagen y el diálogo antes que el disparo, dejando que sean las personas que encontremos quienes decidan cuánto quieren compartir con nosotros.

Porque fotografiar un lugar no significa necesariamente llevarse a casa una fotografía de ese lugar.

A veces significa comprender por qué la luz incide precisamente ahí, por qué una casa está construida de esa manera, por qué una persona realiza ese trabajo, por qué un territorio está cambiando o por qué alguien decide no querer ser fotografiado.

Este es el tipo de fotografía documental que quiero compartir con vosotros.

Una forma de viajar más pausada, atenta y respetuosa, en la que la cámara no nos coloca frente a las personas, sino que nos ayuda a acercarnos a ellas.

Porque la Camboya más interesante, a menudo, no es la que viene a buscarnos.

Es la que tenemos que aprender a buscar.

3.- ¿QUÉ FOTOGRAFIARÁS?

En este viaje fotografiarás una Camboya muy diferente de la que encontramos habitualmente en las imágenes turísticas.

Fotografiarás el territorio y la manera en que las personas lo habitan: los bosques, los ríos, las montañas, las plantaciones, los campos de cultivo y las carreteras que conectan pequeños pueblos y comunidades. Fotografiarás la relación cotidiana entre las personas y una tierra que, en estas provincias, sigue siendo una parte fundamental de la vida.

Fotografiarás a personas trabajando, en los mercados, en sus casas y en los espacios de la vida cotidiana. No buscaremos necesariamente el retrato posado, sino esos momentos en los que una persona, un gesto, una luz o una relación cuentan algo más grande.

Fotografiarás también a las comunidades indígenas que encontremos a lo largo del recorrido. Pero no fotografiararemos «tribus»: fotografiararemos personas, familias, trabajadores, ancianos, jóvenes y comunidades contemporáneas, con sus tradiciones, pero también con los cambios que están viviendo.

Fotografiarás la arquitectura de las viviendas, los objetos, las herramientas de trabajo, los tejidos, los materiales y esos pequeños detalles que a menudo cuentan una cultura mejor que una fotografía panorámica.

Fotografiarás el paisaje, pero no como un simple fondo. Intentaremos comprender cómo el paisaje condiciona la vida de las personas y cómo, al mismo tiempo, la actividad humana lo está transformando.

Fotografiarás las aguas del Tonlé Sap y del Mekong, el paso de las llanuras a las tierras rojas del noreste, los bosques y las montañas de Mondulkiri, hasta llegar a la Phnom Penh contemporánea, donde el paisaje volverá a cambiar y encontraremos una Camboya orientada hacia el futuro.

Y fotografiarás también aquello que normalmente no se considera «fotogénico»: una carretera, una casa, un mercado, un campo, un rostro, un gesto, una pared, un objeto o una escena cotidiana.

Porque en este viaje no iremos en busca de la imagen espectacular.

Iremos en busca de imágenes que tengan algo que contar.

4.- ¿QUÉ APRENDERÁS?

QUÉ APRENDERÁS

En este viaje aprenderás a fotografiar una Camboya muy diferente de la que normalmente asociamos con las imágenes del país.

Trabajaremos el territorio, las personas y, sobre todo, las relaciones que existen entre ambos. Aprenderás a observar un paisaje no solo por su belleza, sino también por lo que cuenta sobre la vida de quienes lo habitan. Los bosques, los ríos, las montañas, los campos de cultivo, las carreteras y los pueblos pasarán así a formar parte de un único relato.

En Angkor volveremos a trabajar la monumentalidad de la arquitectura jemer, las geometrías, las texturas de la piedra, las proporciones y la relación constante entre arquitectura y naturaleza. Será también nuestro primer ejercicio de observación: aprender a leer la luz, esperarla y utilizarla para transformar un mismo lugar a lo largo del día.

En el Tonlé Sap y a lo largo del Mekong nos adentraremos, en cambio, en un paisaje regido por el agua. Aprenderás a fotografiar el movimiento, las distancias, las barcas, las viviendas y las personas sin intentar controlar lo que sucede delante de la cámara. Trabajaremos la capacidad de esperar y reconocer el momento en que distintos elementos coinciden dentro del encuadre.

Cuando lleguemos a las comunidades del noreste, la fotografía adquirirá un significado aún más importante. Aprenderás que, antes de fotografiar a una persona, hay que aprender a conocerla. Buscaremos el contacto, el diálogo y el consentimiento antes que la imagen, respetando siempre la voluntad de quienes encontremos. No buscaremos sujetos exóticos, sino que trabajaremos la capacidad de establecer una relación que pueda convertirse, cuando sea posible y exista voluntad de hacerlo, en una fotografía.

También aprenderás a fotografiar el trabajo. La agricultura, la artesanía, los mercados, las herramientas, las manos, los materiales, los gestos y los espacios domésticos nos permitirán contar historias sobre las personas a través de lo que hacen, sin separarlas de su entorno. Trabajaremos en la construcción de pequeñas secuencias narrativas, aprendiendo a combinar el retrato, el detalle, el entorno y el gesto para contar una historia más completa.

El paisaje será otro de los grandes temas del viaje. Aprenderás a no considerarlo simplemente como un fondo, sino como un elemento narrativo. La tierra roja de Ratanakiri, los bosques, las montañas de Mondulkiri y los cultivos nos permitirán trabajar la composición, la profundidad, la escala y la relación entre la figura humana y el territorio.

Al recorrer estas provincias, aprenderás también a fotografiar aquello que está cambiando. Nuevas carreteras, cultivos, viviendas, construcciones e infraestructuras conviven con prácticas y arquitecturas tradicionales. La fotografía se convertirá así en una herramienta para observar una transformación en curso, sin juzgarla ni intentar congelar una realidad que ya no existe.

En Phnom Penh volveremos a cambiar de registro. Después de atravesar territorios rurales y comunidades vinculadas a la tierra, trabajaremos la ciudad contemporánea: arquitectura, tráfico, mercados, obras, vida cotidiana y contrastes urbanos. Aprenderás a leer la ciudad a través de sus distintas capas y a construir imágenes en las que pasado y presente puedan convivir en un mismo encuadre.

Y después estarán las carreteras.

Durante los desplazamientos atravesaremos una Camboya que no siempre aparece en los itinerarios turísticos: casas, pequeñas tiendas, mercados, campos, animales, personas, paisajes y escenas cotidianas. Aprenderás a mantener la mirada abierta incluso cuando no estemos «haciendo fotografía», porque a menudo es precisamente durante un desplazamiento cuando surge una imagen que no habíamos previsto.

Porque este viaje no está diseñado para enseñarte a fotografiar una lista de lugares.

Está diseñado para enseñarte a observar un territorio, establecer relaciones con las personas y reconocer las imágenes que nacen cuando ambas cosas se encuentran.

Y, sobre todo, volverás a aprender que fotografiar no significa solamente ver.

Significa aprender a mirar.

  • UN ITINERARIO, NO UN PROGRAMA RÍGIDO

    El itinerario que encontrarás en esta página es una propuesta que nace de mi experiencia, del conocimiento del territorio y de mi filosofía de viaje y fotografía.

    Sin embargo, no considero este programa un recorrido rígido e inmutable.

    Al trabajar con grupos pequeños y viajeros privados, puedo adaptar el viaje a las necesidades, los intereses y el ritmo de las personas que participan, manteniendo siempre la coherencia y el sentido del recorrido.

    Si buscas algo diferente, podemos construir juntos un viaje 100 % personalizado: en cuanto a duración, destinos, actividades, nivel de comodidad y, naturalmente, objetivos fotográficos.

    La propuesta que encontrarás aquí es, por tanto, el punto de partida.

    El verdadero viaje lo construimos juntos.

    DÍA 1
    SIEM REAP

    El viaje comienza en Siem Reap.

    Tras la llegada, nos trasladaremos al hotel, haremos el check-in y nos tomaremos unas horas para descansar y recuperarnos del viaje.

    Por la tarde entraremos por primera vez en el recinto de Angkor.

    Quiero llevaros a Angkor Wat durante las últimas horas del día, cuando el sol empieza a descender y la luz transforma progresivamente la piedra, las proporciones y los reflejos de la arquitectura.

    No quiero que nuestro primer encuentro con Angkor sea una carrera en busca de la imagen perfecta. Prefiero que nos tomemos el tiempo necesario para observar, comprender cómo cambia la luz y dejar que sea el propio lugar el que nos sugiera dónde situarnos.

    Este será solo nuestro primer encuentro. Durante los próximos días tendremos tiempo de adentrarnos de verdad en el mundo de Angkor, antes de empezar a dejarlo atrás.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Adentrarnos en Angkor a través de la luz.
    Comenzar el viaje aprendiendo a observar antes incluso de fotografiar.

    DÍA 2
    ANGKOR

    Esta vez, el jet lag estará de nuestra parte.

    Nos levantaremos muy temprano para llegar a Ta Prohm con las primeras luces del día, cuando la temperatura todavía sea agradable y la luz suave haga aún más evidente la relación entre la vegetación y las antiguas piedras.

    Dispondremos de toda la mañana para trabajar en el templo, buscando perspectivas, detalles, geometrías y, sobre todo, el diálogo constante entre las raíces de los árboles y la arquitectura.

    Después de comer, haremos una pausa.

    Por la tarde nos dirigiremos a Preah Khan, el gran templo conocido también como el «templo de la espada». Lo exploraremos con la luz de la tarde, cuando los corredores, los patios y las estructuras en ruinas adquieren profundidad y contraste.

    Nos quedaremos hasta las últimas horas de luz, dejando que el templo cambie ante nuestros ojos.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Fotografiar la relación entre naturaleza y arquitectura.
    Aprender a aprovechar la luz de la mañana y la de la tarde para contar un mismo patrimonio a través de imágenes completamente diferentes.

    DÍA 3
    ANGKOR → TONLÉ SAP

    Por la mañana cambiaremos completamente de registro.

    Dejaremos durante unas horas los grandes monumentos para acercarnos al Tonlé Sap y observar una Camboya en la que el agua no es simplemente parte del paisaje, sino una presencia que determina la forma de vivir, trabajar y desplazarse.

    En función de las condiciones del lago y del nivel del agua, llegaremos a una de las comunidades que mejor nos permita acercarnos a este entorno en ese momento.

    No buscaremos la fotografía turística del «pueblo flotante». Quiero que observemos, en cambio, a las personas, las viviendas, las barcas, la pesca, los gestos cotidianos y, sobre todo, la relación entre una comunidad y un ecosistema en constante transformación.

    Después de comer, regresaremos a la zona de Angkor.

    Concluiremos así nuestros tres días en el área arqueológica, volviendo una vez más a la piedra, la vegetación y la luz.

    Me gusta la idea de que, precisamente durante nuestra última tarde en Angkor, empiece a estar presente el agua que encontraremos en los días siguientes, como si el viaje comenzara lentamente a sacarnos de Siem Reap.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Pasar de la piedra al agua.
    Observar cómo un territorio puede determinar una forma de vida y fotografiar la relación entre las personas, el entorno y el paisaje.

    DÍA 4

    SIEM REAP → STUNG TRENG

    Nos levantaremos temprano y dejaremos Siem Reap.

    A partir de hoy, el viaje cambiará completamente de dirección.

    La carretera nos llevará progresivamente hacia el noreste, lejos de los grandes circuitos turísticos, atravesando una Camboya rural cuyo paisaje irá cambiando lentamente ante nuestros ojos.

    El trayecto hasta Stung Treng será parte integrante de nuestra experiencia fotográfica. Las casas, los pequeños mercados, los campos de cultivo, las carreteras, las personas y las actividades cotidianas podrán convertirse en motivos para detenernos durante el recorrido.

    Llegaremos a Stung Treng por la tarde.

    No quiero convertir esta etapa en una visita turística a la ciudad. Stung Treng será, sobre todo, nuestro punto de paso hacia el noreste y una oportunidad para entrar en contacto con el Mekong y el paisaje fluvial que rodea la ciudad.

    Por la tarde exploraremos las orillas y los alrededores del río, esperando la luz de las últimas horas del día.

    Después de tres días inmersos en la arquitectura de Angkor, será la primera vez que el territorio ocupe por completo el lugar de los monumentos.

    Y mañana entraremos en el corazón del viaje.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Dejar atrás Angkor.
    Fotografiar el paso de una Camboya monumental a una Camboya rural y fluvial.

    DÍA 5
    STUNG TRENG → RATANAKIRI

    Después del desayuno continuaremos hacia Ratanakiri.

    El trayecto hasta Banlung no será especialmente largo, pero quiero que sea un viaje tranquilo, con la posibilidad de detenernos cuando el paisaje o alguna escena cotidiana llamen nuestra atención.

    Iremos entrando progresivamente en las tierras rojas del noreste.

    Cambiarán los colores, la vegetación, las carreteras y la arquitectura. También será diferente la Camboya que encontraremos: más rural, más dispersa y mucho más vinculada al territorio.

    Después de hacer el check-in, nos tomaremos unas horas para conocer Banlung y empezar a orientarnos en la provincia.

    Por la tarde podremos acercarnos al lago volcánico de Yeak Laom, un lugar especialmente importante para la comunidad tampuan y profundamente vinculado a la historia y la espiritualidad del territorio.

    Sin embargo, no quiero que nuestro primer encuentro con Ratanakiri sea únicamente paisajístico.

    Empezaremos a conocer el contexto en el que viven las comunidades indígenas de la provincia y, sobre todo, a prepararnos para los encuentros de los próximos días.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Adentrarnos en el territorio.
    Aprender a leer el paisaje antes de encontrarnos con las personas que lo habitan.

    DÍA 6
    RATANAKIRI · COMUNIDADES INDÍGENAS

    Este será uno de los días más importantes del viaje.

    No tenemos un programa construido en torno a la simple visita de un pueblo.

    Contaremos, en cambio, con un contacto local que nos permitirá, cuando las circunstancias lo hagan posible, establecer una relación con una comunidad indígena de la zona.

    Podrán ser los tampuan, los kreung u otra comunidad con la que hayamos establecido un contacto real.

    Antes de fotografiar, hablaremos.

    Conoceremos a las personas, observaremos la vida cotidiana e intentaremos comprender su relación con el territorio. Solo después, y siempre con su consentimiento, empezaremos a fotografiar.

    Nuestro trabajo podrá centrarse en las viviendas, la agricultura, la artesanía, las herramientas, los gestos cotidianos y las relaciones familiares.

    No buscaremos vestimentas espectaculares ni situaciones preparadas para nosotros.

    Buscaremos la vida.

    La jornada quedará deliberadamente abierta, porque quiero que sea la relación con la comunidad la que determine qué vamos a fotografiar.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Conocer antes de fotografiar.
    Aprender a construir una relación con la persona fotografiada y transformar el encuentro en una historia visual.

    DÍA 7
    RATANAKIRI · TERRITORIO Y COMUNIDADES

    Después del primer encuentro, tendremos una segunda jornada para profundizar.

    Podremos desplazarnos a otra zona de la provincia, quizá hacia Andoung Meas o O'Yadaw, donde viven comunidades como los kreung y los jarai, siempre en función de los contactos que hayamos conseguido establecer y de las condiciones locales.

    No quiero prometer una «visita a las tribus».

    Quiero ofrecer algo mucho más interesante: la posibilidad de adentrarnos respetuosamente en territorios donde la relación entre comunidad, tierra e identidad sigue siendo especialmente fuerte.

    Podremos encontrarnos con personas trabajando, observar la agricultura, recorrer pueblos, conocer la arquitectura doméstica y, cuando sea posible, acercarnos a aspectos de la vida cultural que las propias comunidades estén dispuestas a compartir.

    Es posible que algunos lugares o prácticas no puedan fotografiarse. Y eso también formará parte de nuestro trabajo.

    Porque aprender a no hacer una fotografía puede ser tan importante como aprender a realizarla.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Fotografiar una cultura sin convertirla en un espectáculo.
    Aprender a reconocer qué se puede fotografiar, qué requiere permiso y qué debe limitarse, sencillamente, a la observación.

    DÍA 8
    RATANAKIRI · BOSQUE, TERRITORIO Y VIDA COTIDIANA

    Dispondremos todavía de una jornada completa para explorar Ratanakiri.

    Después de dedicar los días anteriores principalmente a las personas y las comunidades, hoy ampliaremos la mirada al territorio.

    Los bosques, la tierra roja, las plantaciones, los cultivos, los pequeños pueblos y las carreteras se convertirán en elementos de una gran historia visual.

    No buscaremos necesariamente un lugar concreto.

    Quiero que aprendamos a fotografiar también durante los desplazamientos, deteniéndonos cuando algo suceda ante nosotros: una persona trabajando, una casa, un mercado, un grupo de niños jugando —siempre respetando su intimidad— o, sencillamente, una combinación de luz, paisaje y movimiento que merezca nuestra atención.

    También podremos volver a alguno de los lugares de nuestros encuentros anteriores, si la relación que hayamos establecido con una comunidad lo permite.

    Esta jornada seguirá siendo, por tanto, deliberadamente flexible.

    Porque, después de tres días en un territorio, no quiero que seamos nosotros quienes impongamos el programa.

    Quiero que sea Ratanakiri quien nos sugiera adónde ir.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Aprender a fotografiar un territorio.
    Construir un relato en el que las personas, el paisaje y el entorno no sean imágenes separadas, sino partes de una misma historia.

    DÍA 9
    RATANAKIRI → MONDULKIRI

    Hoy dejaremos Ratanakiri.

    Será uno de los desplazamientos más interesantes del viaje, porque atravesaremos el corazón del noreste camboyano para llegar a Mondulkiri.

    El trayecto directo entre Banlung y Sen Monorom se puede realizar actualmente en coche en unas tres horas, aunque el estado de la carretera puede variar y, naturalmente, será determinante para nuestra organización.

    Sin embargo, no quiero convertir el trayecto en un simple traslado.

    El paisaje volverá a cambiar: dejaremos atrás las tierras rojas y los bosques de Ratanakiri para adentrarnos progresivamente en las colinas y las mesetas de Mondulkiri.

    Al llegar a Sen Monorom, haremos el check-in y nos tomaremos unas horas para conocer la ciudad.

    Por la tarde podremos acercarnos a un mirador sobre el paisaje circundante y observar cómo cambia la luz sobre las colinas.

    Será nuestro primer encuentro con el territorio bunong.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Cambiar de territorio.
    Fotografiar la transición entre dos paisajes y dos provincias que comparten una importante presencia indígena, pero muestran Camboya a través de entornos diferentes.

    DÍA 10

    MONDULKIRI · BUNONG

    Después de Ratanakiri, también Mondulkiri necesita que lo recorramos sin prisas.

    Dedicaremos la jornada al territorio bunong y, sobre todo, a un encuentro organizado con un representante local o con una comunidad con la que sea posible establecer una relación respetuosa.

    La jornada podrá llevarnos entre campos, viviendas, cultivos, bosques y pequeños pueblos.

    Podremos conocer el trabajo cotidiano, el uso de la tierra, la arquitectura y algunos aspectos de la cultura bunong que las personas con las que nos encontremos estén dispuestas a compartir con nosotros.

    También aquí la fotografía vendrá después del encuentro.

    No buscaremos imágenes «exóticas», sino fotografías capaces de contar la historia de personas contemporáneas, de su trabajo, de su entorno y de una cultura que sigue transformándose.

    Por la tarde podremos ampliar nuestro relato al paisaje de Mondulkiri, caracterizado por sus colinas, sus bosques y sus grandes espacios abiertos.

    Será nuestra última gran inmersión en el territorio.

    Mañana regresaremos a la capital.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Establecer una relación con el territorio bunong.
    Aprender a contar la historia de una comunidad a través de las personas, su trabajo y el entorno en el que viven.

    DÍA 11
    MONDULKIRI → PHNOM PENH

    Después del desayuno dejaremos Sen Monorom y emprenderemos el viaje hacia Phnom Penh.

    Será una jornada de transición, pero no quiero que sea únicamente un día de carretera.

    A medida que descendamos de las montañas, el paisaje volverá a cambiar. Las colinas darán paso a las llanuras, las carreteras tendrán cada vez más tráfico y el entorno rural empezará a transformarse progresivamente en un paisaje urbano.

    Podremos decidir detenernos durante el trayecto cuando encontremos algo que merezca ser fotografiado.

    Llegaremos a Phnom Penh por la tarde.

    Después de hacer el check-in y descansar un poco, volveremos a salir para empezar a fotografiar la capital.

    Tras varios días entre bosques, pueblos y territorios rurales, el tráfico, la arquitectura, los mercados y la densidad de la ciudad producirán un contraste deliberadamente marcado.

    Quiero que Phnom Penh nos parezca casi otro país.

    En realidad, es la misma Camboya.

    Simplemente, es otra de sus caras.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Pasar del territorio a la ciudad.
    Observar cómo cambia el paisaje cuando la vida rural deja paso a la Camboya urbana.

    DÍA 12
    PHNOM PENH → ITALIA

    Nuestro último día estará dedicado a la Phnom Penh contemporánea.

    Después de haber recorrido el país desde Angkor hasta el Tonlé Sap, desde el Mekong hasta las tierras rojas de Ratanakiri y desde las comunidades indígenas hasta las montañas de Mondulkiri, quiero que miremos la capital con otros ojos.

    Visitaremos algunos de los lugares que mejor cuentan la transformación de la ciudad: mercados, calles, arquitectura, pagodas, edificios nuevos y espacios en los que el pasado sigue conviviendo con un presente en rapidísima transformación.

    No será necesario llenar cada hora de actividades.

    Durante el viaje ya habremos aprendido que algunas de las fotografías más interesantes nacen precisamente cuando dejamos espacio a lo inesperado.

    Antes de partir, todavía tendremos tiempo para fotografiar, observar y, sencillamente, disfrutar de la ciudad una última vez.

    El viaje termina aquí.

    Pero lo que hayamos aprendido a ver por el camino seguirá viajando con nosotros.

    OBJETIVO DEL DÍA
    Concluir el viaje en la Camboya contemporánea.
    Aprender a reconocer, dentro de una ciudad en transformación, las huellas de todo lo que hemos encontrado a lo largo del camino.

    NOTA ORGANIZATIVA

    El itinerario se ha diseñado para permitirnos dedicar tiempo real a la fotografía, la observación y, sobre todo, los encuentros con las comunidades locales.

    Por este motivo, algunas actividades en las zonas de Ratanakiri y Mondulkiri se definirán en función de los contactos disponibles, las condiciones locales y la voluntad de las comunidades de recibirnos.

    No consideramos ninguna comunidad indígena una atracción turística. Los encuentros se organizarán a través de representantes locales y tendrán lugar siempre respetando a las personas, sus espacios, sus costumbres y sus normas.

    Algunas localizaciones también podrán cambiar en función de las condiciones meteorológicas, el estado de las carreteras, el nivel del agua y las circunstancias locales.

    El objetivo no será, por tanto, seguir un programa rígido a cualquier precio, sino mantener intacto el sentido del viaje y adaptarnos a la realidad de Camboya.

    Porque en este viaje, más que en ningún otro, el territorio formará parte del programa.

  • Antes de partir hacia Camboya, quiero contaros algo sobre el país que recorreremos.

    No porque sea necesario llegar preparados para un examen de historia, sino porque creo que conocer un lugar es el primer paso para aprender a mirarlo.

    En este segundo viaje descubriremos una Camboya muy diferente de la del primero.

    Partiremos una vez más de Angkor, porque no podemos conocer este país sin adentrarnos en su historia más monumental. Pero esta vez dejaremos progresivamente atrás los grandes templos para seguir el agua hacia el noreste, cruzar el Mekong y llegar a las tierras altas de Stung Treng, Ratanakiri y Mondulkiri.

    Aquí el paisaje cambia por completo.

    La gran llanura deja paso a la tierra roja, los bosques, las colinas, las plantaciones y los territorios donde la relación entre las personas y el entorno tiene una historia mucho más antigua que las fronteras del Estado camboyano moderno.

    Es también la parte del país donde encontraremos diversas comunidades indígenas, entre ellas los Tampuan, Kreung, Jarai, Brao y Bunong.

    Y es precisamente aquí donde quiero detenerme un momento.

    No utilizaré la palabra «tribus».

    No porque estas comunidades pertenezcan a un pasado remoto, sino exactamente por lo contrario: son comunidades contemporáneas, con sus lenguas, culturas, sistemas de conocimiento, familias, actividades económicas y problemas actuales. Viven en un país que cambia rápidamente y afrontan, como el resto de Camboya, una relación cada vez más compleja entre tradición, economía, propiedad de la tierra, desarrollo y futuro.

    Por eso, durante el viaje, no iremos en busca de «pueblos tribales» que visitar y fotografiar. Buscaremos personas, estableceremos relaciones e intentaremos comprender un territorio antes de fotografiarlo. Porque esta Camboya no puede entenderse únicamente a través de sus monumentos.

    Hay que recorrer su tierra, escuchar a sus comunidades y observar cómo un paisaje aparentemente inmóvil está cambiando a gran velocidad. Y después llegaremos a Phnom Penh.

    Tras atravesar el agua, los bosques, las montañas y los territorios de las comunidades indígenas, la capital será la última transformación del viaje: una ciudad contemporánea hecha de tráfico, mercados, obras, arquitectura, nuevas infraestructuras y una población joven que mira hacia el futuro.

    Lo que haremos, por tanto, será recorrer Camboya de un extremo a otro de su historia. De la piedra de Angkor al agua del Tonlé Sap. Del Mekong a la tierra roja de Ratanakiri. De los bosques del noreste a las montañas de Mondulkiri. De los territorios ancestrales de las comunidades indígenas a la Phnom Penh del siglo XXI.

    Pero antes de fotografiar todo esto, quiero que aprendamos a conocerlo, porque un lugar no se vuelve interesante cuando llegamos con una cámara.

    Se vuelve interesante cuando empezamos a comprender lo que estamos mirando.

  • El tipo y la elección de los alojamientos dependerán del número de participantes, de la disponibilidad y de las condiciones del viaje. Prefiero elegir los alojamientos en función del grupo y del territorio que estemos recorriendo, en lugar de diseñar un itinerario alrededor de una determinada cadena hotelera.

    Buscaremos principalmente hoteles pequeños, guesthouses y establecimientos gestionados por empresarios locales, sobre todo en las zonas rurales y menos turísticas del noreste.

    Es una elección que hago desde siempre que resulta posible.

    No porque una gran cadena hotelera sea necesariamente peor, sino porque, cuando viajamos por un territorio, prefiero que una parte mayor de nuestros gastos permanezca dentro de la economía local: en los alojamientos, los restaurantes, los transportes, los guías, los pequeños productores y los servicios de las comunidades que encontramos.

    De este modo, el viaje no se convierte únicamente en una forma de recorrer un país, sino que también puede contribuir, aunque sea modestamente, a sostener a las personas que viven y trabajan en él.

    Naturalmente, en las zonas más remotas no siempre tendremos la posibilidad de elegir entre muchos alojamientos. En algunos lugares, la prioridad será encontrar un establecimiento limpio, seguro y confortable, adecuado al territorio en el que nos encontremos.

    Para mí, el lujo no consiste en dormir en un gran resort.

    Consiste en poder llegar al final del día, dejar la cámara sobre la mesa, darse una ducha, cenar juntos y saber que al día siguiente estaremos preparados para seguir explorando.

    Por eso, buscaremos siempre el equilibrio adecuado entre comodidad, autenticidad y respeto por el territorio.

  • Para este viaje dispondremos de un conductor privado durante todo el itinerario.

    Las distancias serán considerables, especialmente al atravesar el noreste del país, y contar con un vehículo privado nos permitirá viajar con mayor comodidad y, sobre todo, con la libertad que necesitamos para fotografiar.

    No estaremos sujetos a los horarios del transporte público y podremos detenernos cuando encontremos algo que merezca la pena observar: una casa, un mercado, una carretera, un paisaje, una escena de la vida cotidiana o, simplemente, una luz especial.

    El recorrido será, por tanto, una parte fundamental del viaje.

    El estado de las carreteras puede variar según la estación, las lluvias y el territorio que atravesemos. Por eso, los desplazamientos pueden requerir más tiempo del previsto y el itinerario podrá adaptarse a las condiciones reales.

    No se trata de llegar lo más rápido posible.

    Se trata de llegar mirando.

  • No necesitas un equipo fotográfico especial para participar en este Photo Tour.

    Trabajaremos en situaciones muy diversas: arquitectura, paisaje, fotografía documental, retratos, trabajo, agua, pueblos y fotografía urbana.

    Por eso, recomiendo llevar un equipo versátil y ligero que nos permita cambiar rápidamente de perspectiva sin convertir la mochila fotográfica en una carga durante las jornadas más largas.

    CÁMARA

    Una cámara mirrorless o réflex es, naturalmente, la opción ideal.

    Es recomendable llevar al menos una batería de repuesto y suficientes tarjetas de memoria.

    Si tienes dos cuerpos de cámara, pueden resultar especialmente útiles durante las jornadas dedicadas a la fotografía documental, ya que nos permitirán tener distintas focales preparadas.

    OBJETIVOS

    No es necesario llevar una colección completa de objetivos.

    Un gran angular será muy útil para la arquitectura de Angkor, los paisajes y los espacios urbanos.

    Un zoom estándar será probablemente el objetivo más versátil del viaje, ideal para la fotografía cotidiana, los pueblos y los desplazamientos.

    Un teleobjetivo o un zoom de focal larga puede resultar interesante para trabajar los detalles, comprimir los planos del paisaje y fotografiar determinadas situaciones desde cierta distancia, especialmente en el Tonlé Sap y en la costa.

    Si tienes un objetivo luminoso para retratos, también podrás utilizarlo, aunque no es imprescindible.

    TRÍPODE

    El trípode no es obligatorio.

    Puede resultar útil para algunas fotografías arquitectónicas o para trabajar con tiempos de exposición más largos, pero durante gran parte del viaje preferiremos mantener la máxima libertad de movimiento.

    FILTROS

    Un filtro polarizador puede resultar interesante para trabajar el cielo, el agua y algunas superficies reflectantes.

    Sin embargo, no es imprescindible.

    PROTECCIÓN CONTRA EL POLVO Y EL AGUA

    Durante el viaje encontraremos polvo, tierra, humedad y, naturalmente, agua.

    Por eso, es recomendable contar con una protección sencilla para la cámara, especialmente durante las excursiones en barca y los días de lluvia.

    Una pequeña bolsa o funda impermeable para la cámara, las baterías y las tarjetas será suficiente.

    Y, SOBRE TODO

    Lleva el equipo que conozcas.

    Este no es el viaje para comprar una cámara nueva tres días antes de salir.

    Una cámara sencilla que sepas utilizar bien será mucho más útil que un equipo sofisticado que no conozcas.

    Durante el Photo Tour trabajaremos, sobre todo, la capacidad de observar, elegir e interpretar.

    Porque, al final, el equipo puede ayudarnos a realizar una fotografía.

    Pero no puede decirnos qué fotografía hacer.

  • Mis Photo Tours por Camboya se realizan en octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero, coincidiendo así con la transición de la estación de lluvias a la estación seca.

    Es un periodo especialmente interesante para viajar y fotografiar el país, precisamente porque Camboya cambia mucho a lo largo de estos meses.

    En octubre, el paisaje todavía está profundamente marcado por las lluvias: la vegetación es exuberante, los campos están verdes, los ríos y los lagos llevan mucha agua y el cielo puede regalarnos nubes, tormentas y una luz muy diferente de la de los meses más secos.

    A partir de noviembre, el clima comienza a estabilizarse progresivamente. Las precipitaciones disminuyen, los días suelen ser más secos y la luz cambia al mismo tiempo que el paisaje.

    Diciembre, enero y febrero pertenecen, en cambio, a la estación seca. Las lluvias suelen ser mucho menos frecuentes, el cielo tiende a mantenerse más estable y las temperaturas son, por lo general, más agradables que durante los meses más calurosos del año.

    Pero no debemos pensar en la estación seca como un periodo en el que el clima es simplemente «mejor».

    Es, sencillamente, diferente.

    OCTUBRE

    Octubre marca la transición entre la estación de lluvias y la estación seca.

    Es un mes en el que todavía podemos encontrarnos con jornadas muy húmedas y precipitaciones importantes, pero precisamente estas condiciones pueden transformar profundamente el paisaje.

    La vegetación está especialmente exuberante, los campos están verdes y el agua adquiere un papel aún más importante en la vida cotidiana.

    La luz también puede resultar muy interesante.

    Los cielos cubiertos, las nubes que cambian rápidamente, la luz que se filtra entre un chubasco y otro y las superficies mojadas pueden crear atmósferas completamente distintas de las que normalmente asociamos con Camboya.

    Durante este periodo tendremos que estar preparados para adaptar el ritmo de la jornada a las condiciones meteorológicas.

    La lluvia puede obligarnos a cambiar los planes, esperar unos minutos o, simplemente, buscar otro punto de observación.

    Pero también puede regalarnos una fotografía que no habríamos podido hacer en un día soleado.

    NOVIEMBRE

    En noviembre, la estación seca comienza progresivamente a sustituir a las lluvias.

    Las precipitaciones disminuyen y el clima suele volverse más estable, aunque todavía podemos encontrarnos con alguna jornada húmeda o algún episodio de lluvia.

    Es un momento especialmente interesante para recorrer el país, porque el paisaje todavía conserva parte de la riqueza de la estación de lluvias, mientras que las condiciones se vuelven cada vez más favorables para pasar muchas horas al aire libre.

    Para nosotros, los fotógrafos, esto significa poder trabajar con una gran variedad de situaciones: mañanas luminosas, cielos todavía cambiantes, vegetación exuberante y una luz que evoluciona rápidamente a lo largo del día.

    DICIEMBRE

    En diciembre, la estación seca ya suele estar plenamente establecida.

    Las precipitaciones son menos frecuentes y los días suelen ser más estables, lo que facilita la organización de las actividades al aire libre y los desplazamientos.

    Las primeras horas de la mañana pueden resultar especialmente agradables y nos permitirán comenzar nuestras jornadas fotográficas con temperaturas más suaves.

    Durante el día seguirá haciendo calor, sobre todo en las zonas más bajas del país, pero el clima suele ser más agradable que durante los meses más calurosos del año.

    También es una época en la que la luz puede ser muy nítida, creando condiciones interesantes para trabajar la arquitectura, el paisaje y la fotografía documental.

    ENERO

    Enero suele ser uno de los meses más secos y relativamente más frescos del año en Camboya.

    Las precipitaciones son normalmente muy escasas y los días tienden a ser luminosos y estables.

    Es un periodo especialmente favorable para nuestros Photo Tours, porque pasaremos muchas horas al aire libre: caminaremos entre templos, recorreremos pueblos y mercados, seguiremos carreteras rurales y dedicaremos tiempo a fotografiar sin tener que estar pendientes constantemente de la lluvia.

    En el noreste del país, especialmente en las zonas más elevadas de Ratanakiri y Mondulkiri, las primeras horas de la mañana pueden ser considerablemente más frescas que en las llanuras.

    Por eso, una chaqueta ligera o una camisa de manga larga pueden resultar útiles por la mañana, aunque pocas horas después quizá volvamos a necesitar protección contra el sol.

    FEBRERO

    En febrero, el clima suele seguir siendo seco, pero las temperaturas comienzan a aumentar progresivamente.

    Los días pueden ser más calurosos, especialmente durante las horas centrales, mientras que las primeras horas de la mañana y el final de la tarde siguen siendo los momentos más agradables para trabajar al aire libre.

    Las precipitaciones suelen ser todavía escasas, por lo que las condiciones continúan siendo favorables para recorrer el país.

    Por eso, siempre que sea posible, intentaremos aprovechar la luz de las primeras horas de la mañana y la de la tarde, reservando las horas más calurosas para las pausas, los desplazamientos o las actividades que podamos realizar a resguardo del sol.

    EL CLIMA FORMA PARTE DEL VIAJE

    Durante nuestros Photo Tours pasaremos muchas horas al aire libre.

    Caminaremos, nos desplazaremos entre territorios diferentes, entraremos en mercados, pueblos y comunidades, recorreremos paisajes rurales y pasaremos mucho tiempo con la cámara en las manos.

    Por eso será importante beber agua con regularidad, protegernos del sol y vestir de manera adecuada.

    Un sombrero, unas gafas de sol, crema solar y una botella de agua serán compañeros prácticamente imprescindibles cada día.

    También recomiendo llevar siempre algo para protegerse de la lluvia, especialmente durante los meses de octubre y noviembre.

    Y, sobre todo, debemos estar preparados para aceptar que el clima forma parte del viaje.

    Una tormenta puede cambiar los planes.

    Una nube puede transformar por completo una fotografía.

    Una carretera mojada puede cambiar la luz.

    Un cielo cubierto puede hacer que un paisaje sea completamente distinto del que habíamos imaginado.

    También el nivel del agua, el estado de las carreteras y el ritmo de las actividades pueden variar según la estación.

    Por eso, nuestros itinerarios siempre contemplan cierto margen de flexibilidad.

    No podemos decidir qué tiempo hará.

    Pero sí podemos decidir cómo mirarlo.

    Y quizá esa sea precisamente una de las cosas más bonitas de la fotografía: aprender a trabajar con lo que tenemos delante, en lugar de esperar a que el mundo se presente exactamente como lo habíamos imaginado.

  • Este Photo Tour es adecuado para personas con una condición física normal y acostumbradas a viajar de forma dinámica.

    No es necesario ser deportista ni tener una preparación física especial, pero sí sentirse cómodo caminando durante varias horas, pasando mucho tiempo al aire libre y afrontando jornadas en las que alternaremos visitas, fotografía, desplazamientos y encuentros con las comunidades locales.

    En Angkor caminaremos por terrenos irregulares y pasaremos varias horas al aire libre, a menudo comenzando temprano la jornada.

    En el noreste del país, el terreno será diferente. Ratanakiri y Mondulkiri nos llevarán por carreteras rurales, bosques, campos, colinas y pueblos, y algunas de las situaciones que encontremos pueden exigir caminar por superficies menos regulares.

    No realizaremos rutas de trekking exigentes, porque ese no es el objetivo del viaje.

    Dispondremos de un conductor privado y de un vehículo, lo que nos permitirá reducir los desplazamientos a pie y adaptar el ritmo de cada jornada a las condiciones del territorio y a las necesidades del grupo.

    Sin embargo, habrá jornadas intensas y desplazamientos relativamente largos.

    También debemos tener en cuenta el clima: el sol, el calor y la humedad pueden aumentar la sensación de fatiga, mientras que en las tierras altas del noreste las primeras horas de la mañana pueden resultar sorprendentemente frescas.

    Por eso considero que el nivel físico de este viaje es **medio**: no requiere entrenamiento deportivo, pero sí una buena autonomía personal, curiosidad y disposición para salir de nuestra zona de confort.

    EL NIVEL FOTOGRÁFICO

    No se requiere una formación fotográfica profesional.

    El Photo Tour está abierto tanto a fotógrafos con experiencia como a personas que quieran profundizar en su manera de fotografiar.

    Durante el viaje trabajaremos la lectura de la luz, la composición, la fotografía documental, la relación entre las personas y el entorno, el paisaje, la arquitectura y, sobre todo, la capacidad de construir un relato fotográfico.

    Los encuentros con personas y comunidades diferentes nos permitirán trabajar, además, un aspecto fundamental de la fotografía documental: aprender a observar antes de fotografiar, establecer una relación y comprender cuándo es posible hacer una fotografía y cuándo es más importante bajar la cámara.

    No importa qué cámara tengáis.

    Mucho más importantes son la curiosidad, la capacidad de observación y la disposición a implicarse en la experiencia.

    UN VIAJE PARA VIVIRLO, NO PARA CORRER

    El programa es intenso porque en doce días recorreremos una parte muy amplia de Camboya, desde las llanuras de Siem Reap hasta las tierras altas del noreste y, finalmente, la capital.

    Pero no quiero que el viaje se convierta en una carrera contra el reloj.

    Tendremos un itinerario definido, pero también la flexibilidad necesaria para detenernos cuando una situación merezca nuestra atención, esperar a que llegue la luz, conversar con alguien o, simplemente, tomarnos un descanso.

    Sobre todo en Ratanakiri y Mondulkiri, el tiempo dedicado a las comunidades no puede medirse únicamente en horas.

    Antes de fotografiar, tendremos que conocer.

    Y para conocer, a veces basta con detenerse.

    Porque una buena fotografía no nace necesariamente cuando tenemos delante el lugar más importante del día.

    A veces nace cuando decidimos quedarnos cinco minutos más.

  • El grupo estará compuesto por un máximo de 6 participantes.

    He elegido deliberadamente mantener mis Photo Tours en grupos muy reducidos.

    Seis personas nos permiten movernos con mayor libertad, utilizar nuestro transporte privado con más facilidad, detenernos cuando encontramos algo interesante y, sobre todo, relacionarnos con los lugares y las personas sin formar un grupo demasiado numeroso.

    En este viaje, el tamaño del grupo será aún más importante.

    Cuando entremos en contacto con comunidades rurales e indígenas, no quiero que nuestra presencia se convierta en la de un pequeño grupo de turistas que llega, fotografía y se marcha.

    Quiero que podamos presentarnos, conocer a las personas, hablar con ellas y, cuando sea posible y exista voluntad de hacerlo, fotografiarlas.

    Un grupo de seis personas es lo suficientemente pequeño como para permitirnos movernos con discreción y lo suficientemente grande como para compartir la experiencia, las imágenes y todo lo que aprenderemos a lo largo del camino.

    Para mí, el número de participantes no es solo una cuestión organizativa.

    Forma parte de mi manera de viajar, relacionarme y fotografiar.

    Grupo reducido. Más libertad. Más tiempo para mirar.

5.- NUESTRA MANERA DE VIAJAR

Viajar juntos significa compartir mucho más que un itinerario.

Significa aprender a mirar un mismo lugar a través de ojos diferentes, esperar juntos a que llegue la luz, detenernos cuando algo despierte nuestra curiosidad y aceptar que, a menudo, la fotografía más interesante es precisamente aquella que no habíamos previsto.

Durante este viaje no seremos simples visitantes.

Intentaremos ser huéspedes respetuosos de los lugares y las personas que encontremos en nuestro camino.

Esto será especialmente importante cuando entremos en contacto con las comunidades del noreste de Camboya.

No iremos en busca de «tribus» que fotografiar.

Nos encontraremos con personas.

Personas con su propia historia, su propia cultura, su vida cotidiana y, sobre todo, el derecho a decidir cuánto desean compartir con nosotros.

Por eso, cuando fotografiemos a alguien, buscaremos ante todo establecer un contacto.

No entraremos en una comunidad con la cámara ya preparada, sino que intentaremos presentarnos, hablar, escuchar y comprender quién tenemos delante.

Solo después, cuando sea posible y exista voluntad de hacerlo, llegará la fotografía.

También debemos estar preparados para la posibilidad de que alguien no quiera ser fotografiado, de que un lugar no permita hacer fotografías o de que una situación simplemente requiera observar sin intervenir.

No todas las fotografías tienen que hacerse.

A veces, el gesto más respetuoso consiste en bajar la cámara.

Viajaremos con curiosidad, pero sin pretender que todo tenga que parecerse a lo que conocemos. Camboya tiene sus propios tiempos, sus ritmos, sus contradicciones y su manera de vivir.

Nosotros intentaremos escucharlos.

Habrá monumentos que habremos elegido cuidadosamente, carreteras por las que viajaremos sin saber exactamente qué encontraremos e encuentros que surgirán gracias a las relaciones que vayamos construyendo a lo largo del camino.

Habrá fotografías que prepararemos con atención y otras que nacerán simplemente porque, durante el recorrido, algo nos habrá hecho decir:

«Detengámonos aquí».

No buscamos volver a casa con la tarjeta de memoria llena.

Buscamos regresar con imágenes que tengan algo que contar.

Por eso, nuestra manera de viajar es sencilla:

Conocer antes de fotografiar.
Mirar antes de juzgar.
Establecer una relación antes de disparar.

Y después, cuando llegue el momento adecuado, apretar el disparador.

6.- COMO RESERVAR

La solicitud de participación en un Photo Tour puede realizarse a través del formulario de inscripción disponible en la web o mediante contacto directo.

Una vez recibida la solicitud, se comprobará la disponibilidad y se facilitará toda la información necesaria para proceder a la reserva.

PAGO

Para los Photo Tours con salida en 2027, la reserva contempla los siguientes pagos:

* 40 % del precio total al confirmar la reserva.
* 30 % del precio total hasta 90 días antes de la fecha de salida.
* 30 % del precio total hasta 45 días antes de la fecha de salida.

El pago se realizará mediante transferencia bancaria a la cuenta cuyos datos se facilitarán en el momento de la reserva.

La salida se considerará confirmada una vez alcanzado el número mínimo de participantes indicado en la ficha del Tour.

Por tanto, una simple solicitud de información o de participación no implica, por sí misma, la confirmación definitiva de la reserva.

CONDICIONES DE CANCELACIÓN

El participante puede renunciar al viaje de acuerdo con los procedimientos y plazos indicados en las condiciones específicas de cada Photo Tour.

Las cantidades que, en su caso, se retengan por cancelación dependerán de los servicios ya contratados o comprometidos por cuenta del participante y de las condiciones aplicables al viaje.

Las condiciones de cancelación aplicables a este Tour se comunicarán en el momento de la reserva y formarán parte de las condiciones de participación.

CONFIRMACIÓN DE LA SALIDA

Algunos Photo Tours solo se confirman una vez alcanzado el número mínimo de participantes.

Si la organización no confirma la salida, las cantidades abonadas para reservar el viaje serán reembolsadas de acuerdo con las condiciones comunicadas en el momento de la inscripción.

Por este motivo, antes de contratar servicios personales no reembolsables, como vuelos internacionales, se recomienda esperar a la confirmación definitiva de la salida.

SEGURO

Se recomienda encarecidamente contratar un seguro de viaje adecuado al destino y a las características del Tour, que incluya al menos asistencia sanitaria, gastos médicos, cancelación y, cuando sea necesario, repatriación.

Cualquier seguro incluido en el precio del Tour se indicará expresamente en el apartado «El precio incluye».

DOCUMENTACIÓN Y VISADOS

Es responsabilidad de cada participante comprobar que dispone de toda la documentación necesaria para el viaje, incluido un pasaporte en vigor, los posibles visados, las autorizaciones y cualquier otro documento exigido por las autoridades del país visitado.

La organización facilitará, en la medida de lo posible, la información disponible sobre los requisitos de entrada conocidos en el momento de la reserva.

ORGANIZACIÓN Y PROVEEDORES LOCALES

Según el destino, algunos servicios del viaje podrán ser organizados y prestados por operadores, agencias, guías, conductores, alojamientos u otros profesionales locales seleccionados en colaboración con la organización del Tour.

Cuando un Tour se organice a través de un turoperador o una agencia colaboradora, este se identificará en la documentación contractual y asumirá las funciones y responsabilidades previstas por la normativa aplicable.

EL PAPEL DE MARCOS DOMINGO

Marcos Domingo acompaña personalmente los Photo Tours y se ocupa de su dimensión fotográfica, creativa y experiencial.

Su función incluye el diseño de la experiencia fotográfica, la dirección de las actividades fotográficas, el intercambio de ideas con los participantes y el acompañamiento durante el viaje.

Según el destino, algunos servicios turísticos y logísticos podrán confiarse a operadores locales o a un turoperador o agencia colaboradora.

MODIFICACIONES DEL PROGRAMA

Un viaje puede sufrir modificaciones respecto al programa publicado por motivos operativos, logísticos, meteorológicos o de seguridad, por falta de disponibilidad de los proveedores o por otras circunstancias que no puedan preverse en el momento de diseñarlo.

El objetivo será siempre mantener, en la medida de lo posible, la experiencia, el carácter y los objetivos del viaje, adaptando el itinerario a las circunstancias cuando sea necesario.

En los Photo Tours, el programa debe entenderse, por tanto, como una estructura de viaje y no como una sucesión inalterable de actividades.

ACEPTACIÓN DE LAS CONDICIONES

Antes de confirmar la reserva, el participante recibirá toda la información relativa al viaje, los servicios incluidos y excluidos, las modalidades de pago y las condiciones de cancelación.

La confirmación de la reserva implica la aceptación de las condiciones aplicables al Photo Tour correspondiente.

EL PRECIO INCLUYE

* 11 noches de alojamiento en hoteles con desayuno incluido.
* La presencia de Marcos Domingo como Photo Tour Leader y fotógrafo durante todo el viaje.
* Todos los traslados y desplazamientos terrestres previstos en el programa en vehículos privados.
* Los traslados en barca y ferry previstos en el itinerario.
* Las entradas a los yacimientos arqueológicos, museos y demás visitas indicadas en el programa.
* Las excursiones y actividades previstas en el programa.
* Las barcas privadas previstas para las actividades fotográficas.
* Guías locales y asistencia local cuando sean necesarios.
* Las tasas locales correspondientes a los servicios incluidos en el programa.

EL PRECIO NO INCLUYE

* Vuelo internacional de ida y vuelta a Camboya.
* Visado de entrada en Camboya.
* Seguro médico y seguro de viaje.
* Seguro de cancelación del viaje.
* Almuerzos, cenas y bebidas, salvo aquellos que se indiquen expresamente como incluidos en el programa.
* Gastos personales.
* Propinas para conductores, guías locales y personal.
* Actividades, excursiones o servicios adicionales no previstos en el programa.
* Posibles suplementos derivados de cambios en el itinerario solicitados por el participante.
* Todo aquello que no esté expresamente indicado en el apartado «El precio incluye».

VISADO PARA CAMBOYA

Los ciudadanos italianos necesitan un visado turístico para entrar en Camboya.

Es posible solicitar el visado turístico (Visa T), de entrada única y con una estancia autorizada de hasta 30 días.

Coste: 30 USD.

El visado puede solicitarse en línea a través de la web oficial del Gobierno camboyano:

Official Cambodia e-Visa

El pasaporte debe tener una validez superior a seis meses en el momento de entrar en el país. La web oficial indica también un plazo de tramitación aproximado de 3 días laborables.

Se recomienda comprobar los requisitos y las condiciones actualizadas antes de la salida.

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Y, sobre todo, qué te gustaría descubrir de ti mismo a través de la fotografía.

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